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Roya blanca en el cultivo de girasol

Roya blanca en el cultivo de girasol

La roya blanca es una enfermedad que afecta al cultivo de girasol, aunque generalmente no reviste gran importancia, ya que no ocasiona pérdidas económicas significativas. Sin embargo, en los últimos años se han registrado epidemias relevantes en el sur de la provincia de Buenos Aires y en la zona núcleo, particularmente en el sur de Santa Fe.

Agente causal y ciclo biológico

La enfermedad es provocada por el oomicete Pustula helianthicola (sinónimo Albugo tragopogonis). Este patógeno (pseudohongo) sobrevive en restos de cultivo y semillas infectadas mediante estructuras denominadas oosporas. Con la llegada de condiciones húmedas y temperaturas moderadas, las oosporas germinan y producen zoosporas que inician la infección. Posteriormente, se desarrollan esporangios que facilitan la dispersión aérea, completando el ciclo de la enfermedad.

 

Síntomas y daños

Los primeros síntomas se manifiestan en las hojas inferiores, donde se observan manchas amarillas en el haz y pústulas blancas en el envés. Estas lesiones pueden alcanzar entre 5 y 10 mm de diámetro. En etapas avanzadas del cultivo (fase reproductiva), la enfermedad evoluciona de la fase asexual a la sexual, y la infección puede extenderse a pecíolos, tallos y capítulos, provocando necrosis y perforaciones que aceleran la senescencia de la planta. Esta etapa se conoce como “mancha olivácea del pecíolo”. Aunque rara vez se presenta, en infecciones severas puede reducir significativamente la capacidad fotosintética y afectar el rendimiento del cultivo.

Imagen 1. Los primeros síntomas aparecen como manchas aisladas, verde pálido u amarillentas, formando ampollas en la parte superior de la hoja.
Imagen 2. Pústulas blancas en el envés de la hoja con necrosis.

Epidemiología

La roya blanca se desarrolla principalmente en ambientes con alta humedad relativa, presencia de rocío o lluvias frecuentes, noches frescas (10-15°C) y días cálidos (21-27°C). En Argentina, se encuentra distribuida en las regiones girasoleras del sur de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. En esta última provincia, los monitoreos recientes del INTA han detectado casos en el noreste y suroeste, asociados a siembras tardías y condiciones climáticas favorables.

 

Manejo Integrado

El control de la roya blanca requiere un enfoque preventivo y combinado:

Ø  Medidas culturales: rotación de cultivos por al menos tres años sin girasol, uso de semillas certificadas libres de patógeno, evitar riegos nocturnos y suelos encharcados, y seleccionar fechas de siembra que reduzcan el riesgo de infección.

Ø  Control químico: tratamiento químico de semillas, siendo el metalaxyl un principio activo específico para este patógeno. Protegiendo a las plántulas de girasol durante los primeros estadios vegetativos.

 Conclusión

La roya blanca constituye un desafío sanitario para el cultivo de girasol en las principales regiones productoras. Aunque su impacto suele ser moderado, bajo condiciones favorables puede comprometer el rendimiento. La adopción de prácticas culturales y el tratamiento de semillas resultan fundamentales, dado que no existe evidencia concluyente sobre la eficacia de los controles químicos.

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